El fin del mundo II



¿Está cerca el fin de los tiempos? ¿La mortífera contaminación del planeta Tierra, el calentamiento global y el imperio capitalista del mal son el preámbulo del apocalipsis que viene? ¿Cuándo vendrá Dios a recomponer a este recanijo mundo patas pa’ arriba?

La Biblia, uno de los tres libros fantásticos de la humanidad, y al que el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, le contabilizó más de mil crímenes, ha sido la fuente que ha inspirado a científicos, teólogos, astrónomos, filósofos, brujos, videntes a lanzar a diestra y siniestra profecías sobre el fin del mundo basados en el Apocalipsis de San Juan y el Libro de Daniel, convirtiéndose en profetas, aunque muchos han salido como los políticos, falsos profetas.

Algunos han acertado en sus predicciones, pero nadie, hasta hoy, le ha atinado al final de los tiempos.

Recordaré que allá por el año 1180 d.C., Joaquín de Fiore sería conocido como el más grande profeta desde los Apóstoles de Cristo. Cosa rara, los papas de Roma se acercaban para besarle la mano y los reyes, como Ricardo Corazón de León, para besarle los pies.

Por aquellos tiempos, la Iglesia y la realeza eran prácticamente lo mismo, pues se creían y se siguen creyendo lo más cercano a Dios.

Bueno, pues este profeta italiano acatarraba con la Santísima Trinidad, de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, y dividió al mundo en tres eras, conocidas como la profecía del Evangelio Eterno. Sería uno de los primeros libros que se imprimiría al nacer la imprenta en Occidente.

Explicaba Joaquín de Fiore que en la primera era, Dios Padre reinó sobre la humanidad; la segunda se establecería a la llegada de Jesucristo; y la tercera, la era del Espíritu Santo, marcaba el fin del papado y que la Iglesia Católica se desplomaría para dar lugar a una espiritualidad más sencilla e íntima, es decir, que no habría templos, ni lujos, pues sería un tiempo de paz y reflexión mundial, en el que volvería el Mesías y también el Anticristo.

Joaquín de Fiore sería lapidario con la Iglesia, pues no dudaba en afirmar: “Roma, ciudad privada de toda disciplina cristiana, es el origen de todas las abominaciones de la cristiandad”.

Fiore advertía que la humanidad atravesaría por una época de catástrofes, y estos tormentos servirían para que el hombre reafirmara su espíritu y comprendiera que la era espiritual era más importante que la material que le rodeaba. Después de este período se cerraría el ciclo de la humanidad y por lo tanto llegaría el final de la historia.

¿Atravesamos por la era espiritual en momentos de temibles malformaciones sociales a razón de un avasallante, criminal y esclavista modelo económico neoliberal que el papa Francisco llama “la economía de la muerte”? ¿El papa Francisco será el último pontífice de Roma? ¿Será éste el final de los tiempos?

#opinion #2017

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