Pasmado, agachado, con actitud de “pégame, pero no me dejes”. Así ven al Gobierno de EPN con Trump



La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, prevista para el próximo 20 de enero, tomó a México completamente desarmado política y económicamente y con un Gobierno pasivo ante las amenazas del magnate que ha dejado clara cuál será su posición respecto a su vecino del sur: hacerlo pedazos. Eso creen líderes de opinión consultados por SinEmbargo.

Un tuit de Trump ha bastado para sacudir al peso mexicano y sacar inversiones de compañías automotrices de México. Una palabra del magnate y México tiembla. Mientras, Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, así como su Gabinete, mantienen una actitud de “avestruz”: observan “pasmados” la crisis social y económica que se desborda en las calles de todo el país, agregaron politólogos, internacionalistas y políticos.

Desde que se conoció el resultado de las elecciones de Estados Unidos, los empresarios le han pedido al Gobierno mexicano un plan para enfrentar las amenazas de Donald Trump en materia económica, sobre todo en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) del cual dependen inversiones nuevas y muchas ya en marcha en el país.

Sin embargo, la respuesta de Peña Nieto había sido nula hasta hace apenas unos días, cuando al volver de sus vacaciones, anunció que colocaría a Luis Videgaray Caso al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Una decisión cuestionada por varios sectores, sobre todo porque fue precisamente el ex Secretario de Hacienda y Crédito Público quien invitó a Trump a México cuando era candidato, lo que le valió al magnate subir su puntaje en las encuestas previas a la elección.

La incertidumbre que provocan las amenazas y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca mantienen a la industria maquiladora y manufacturera de exportación paralizadas, mientras que la fuga de inversiones continúa.

Ayer la automotriz General Motors anunció nuevas inversiones en Estados Unidos por mil millones de dólares y el traslado de parte de su producción a Estados Unidos desde México.

La automotriz informó en un comunicado que trasladará la producción de ejes para la nueva generación de sus camionetas a Michigan, incluyendo trabajos previamente realizados en México. La medida implicará sacar 100 puestos de México hacia Estados Unidos, país donde creará 450 empleos.

El diario Vanguardia reveló también que Grupo Amistad pospuso por dos meses la construcción de un nuevo parque industrial en San Luis Potosí; mientras que en Saltillo la empresa Tubos Samuel canceló una inversión de 10 millones de dólares luego de que se suspendiera la planta de Carrier en Nuevo León.

Los industriales del norte del país prevén que varias inversiones se detengan, al menos durante el primer semestre de 2017.

La agencia Efe publicó que las maquiladoras de Ciudad Juárez han entrado en un “paro técnico”, con inversiones detenidas “hasta nuevo aviso” ante el arribo de Trump a la Casa Blanca.

Lorenzo Meyer Cossío, historiador y politólogo de El Colegio de México (Colmex), dijo que Peña Nieto poco puede hacer ante las decisiones de Donald Trump, pues su Gobierno está desgastado.

Meyer Cossío agregó que Peña Nieto está “metido en un dilema”, pues no puede reaccionar fuerte contra Trump, porque el magnate reaccionará peor.

“Y no puede ponerse de tapete porque a Trump no le interesa, es decir, México no puede pagar el muro porque eso sería peor que una colonia. Es como si al esclavo le dijeran: ‘abre la tumba en la que te voy a enterrar ahora que te dé un disparo’. Si no lo paga lo pone en tensión inmediata con Trump. Queda un proyecto de reestructuración de la economía, de las ligas internacionales de México y de la visión del marcado interno, pero ya es el final de Peña y no tiene fuerza”, dijo.

PEÑA ESPERA QUE TRUMP CAMBIE DE OPINIÓN

Para José Antonio Crespo Mendoza, politólogo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Peña Nieto está esperando que Trump, una vez sentado en la silla presidencial, cambie de opinión. Ese es su plan A.

“Están esperando que se sienten los equipos para ver qué quiere hacer, si lo pueden convencer o no. Darle los elementos de lo que México puede ofrecer o del costo que tendría para Estados Unidos quitar el TLC, pero están esperando. Esa es la estrategia: sentarse a platicar con él civilizadamente de entrada y confiando en que en Estados Unidos se van a movilizar grupos, fuerzas, empresarios que también se benefician del libre comercio, y que Trump no podrá llevar a cabo lo que ha dicho que hará”, detalló.

En caso de que este plan fracase, explicó Crespo, habrá que echar mano de un plan B, que hasta el momento se desconoce si el Gobierno federal lo tiene o no.


© 2017 Radio Origen Comunicaciones. Todos los Derechos Reservados 

  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon