Y traerá más irritación a los mexicanos, de por sí cansados de la política económica, afirman



México vive hace años una “emergencia nacional” advertida, entre otros, por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), formado por víctimas de la violencia agudizada en el sexenio pasado. Más de 200 mil personas han sido víctimas de asesinato o de desaparición desde entonces, de acuerdo con los datos oficiales.

“Pero los muertos siempre son los muertos de otro”, dice el escritor Javier Sicilia Zardain, padre de un joven que fue víctima de asesinato y luego dirigente del Movimiento por la Paz.

Distintos analistas coinciden con Sicilia en que Donald Trump vendrá a agravar los problemas que de por sí viven los mexicanos. “Somos el país que más afectado por el regreso del proteccionismo, porque la economía depende de Estados Unidos”, dice Graciela Bensusán, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco.

El aumento en el costo de la gasolina, sin embargo, motivó una serie de movilizaciones por casi todos los estados de la República y que el escritor considera más expandidas que las generadas para protestar por la violencia.

El motivo, dice, es que si bien los delitos de más impacto social, como los asesinatos y las desapariciones, afectaron de manera directa a las familias de las víctimas. Y la amenaza de una mayor precariedad económica se presenta sobre la mayor parte de la población mexicana.

“Entonces, sí creo que hay una conciencia muy clara en la ciudadanía de que este país está absolutamente roto, desfondado, que hay una emergencia”, agrega.

Varios frentes están abiertos en la economía mexicana. La amenaza de Donald Trump a las inversiones extranjeras en el país, uno de los pilares del poco empleo formal que hay en este país, se suma a unas finanzas públicas de por sí impactadas por la caída en los precios del petróleo, de los que dependía hasta un tercio de los ingresos del sector público presupuestario.

El peso ha sido la moneda más golpeada por el resultado de la elección en Estados Unidos, registrando una devaluación de más del 70 por ciento con respecto al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Y el precio de los combustibles, liberados al mercado internacional como parte de la Reforma Energética, aumentaron un 20 por ciento en el último mes, desatando una ola de protestas sostenidas en todos los estados de la República.

A ese escenario se suma la amenaza de un mayor desempleo o mayor empleo informal por causa de la cancelación de inversiones más una también eventual llegada de connacionales deportados o que vuelvan al país ante la hostilidad animada desde la Presidencia de Estados Unidos.

El Gobierno federal, mientras, ha reaccionado pidiendo paciencia y unidad a la población al tiempo que, ante Trump, de acuerdo con analistas, muestra sometimiento y vulnerabilidad derivados de la dependencia económica.

Y es precisamente por ese “entreguismo”, dice Sicilia, más la lista de agravios acumulados en décadas de pobreza, violencia, impunidad y la captura del Estado mexicano por una élite sólo interesada en el dinero, que la ciudadanía debe reclamar finalmente su lugar en las decisiones políticas.

“Es eso, porque la clase política y particularmente la Presidencia pues están arrodillados ante Trump; parece que es un entrega absoluta del país y de la dignidad del país. Entonces, creo que esto puede ser un factor para una alianza civil importante de dignidad, de recuperar la vida política, porque con esta gente, nomás les interesa el dinero y son corruptos y se han arrodillado y entregado la dignidad del país a Trump”, dice el autor.

“Y simplemente la ciudadanía tampoco quiere eso. México no se merece eso”, agrega.

En entrevista, Sicilia informa que diversos liderazgos nacionales, como el de los sacerdotes Raúl Vera y Alejandro Solalinde, sostienen encuentros para formar un frente común que trate de aglutinar las diferentes causas.

“Un frente ciudadano que aglutine todos estos referentes nacionales y que se sumen los demás y con un programa de rescate para refundar a la nación, muy específico, con cuatro o cinco puntos importantísimos para devolvernos el suelo nacional y crear un pacto”, dice.

Y la ruta, agrega en coincidencia con otros entrevistados, debe ser a través de las urnas, en la elección por la Presidencia de la República en 2018.

“Creo que de aquí emergerán movimientos que van precisamente a tratar de refundar a la nación; ya salió el zapatismo, cambió su estrategia y ahora sí van por la Presidencia, van por la lucha electoral, porque es algo que también tenemos que recuperar los ciudadanos, porque lo han usurpado las partidocracias, han usado la democracia para que les entreguemos un cheque en blanco cuyas consecuencias son esto, asesinados, inseguridad, desaparecidos, gasolinazo, miseria, destrucción, todos están implicados”, dice.

“No creo que haya otra alternativa (más que las elecciones). Si no se va por ahí, los grados de violencia a los que puede llegar el país son inimaginables, ya los que estamos viviendo son terribles y los que podrán venir serían peores, mucho peores”, agrega.


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