Zero Kill tiene potente debut



El cantante argentino Benito Cerati nunca imaginó un debut tan emocionante en la Ciudad de México. “¡Qué potencia! ¡Qué fuerte estuvo!” gritaba en su camerino justo cuando terminó de tocar. Abrazó a sus amigos y músicos que lo acompañan en el viaje llamado Zero Kill, como evidencia de que esa noche era la primera de muchas en el futuro.

Al hijo de Gustavo Cerati jamás se le vio nervioso. Bajó a ver al regiomontano David Humeda con una cerveza en la mano. Se quedó la mayoría del show y, obviamente, una que otra persona le robó una foto antes de volver a desaparecer.

Entró en escena a las 23:00 horas. Te amamos pero necesitamos un poco de espacio la eligió el grupo para irse metiendo en la cabeza de la gente. No existe un género para encasillarlo. En vivo es solamente una banda de rock, por lo que es erróneo denominarla trip hop como algunos lo hacen. Su carta de presentación fue una postal experimental influenciada por el trabajo de su padre, hasta el siempre evolutivo sonido de Trent Reznor (Nine Inch Nails) y David Bowie.

Así que fue natural ver al argentino de 23 años sumergirse en el desgarrador grito que exige Letting You, un cover de Nine Inch Nails que embonó justo al termino de su sencillo El final de una relación normal, de su disco Alien Head.

Pocos cantaban a decir verdad, pero es una reacción natural al comienzo de una carrera. Aún así Cerati disfrutó la noche y se desenvolvió naturalmente. Sus movimientos corporales no niegan la admiración por el Duque Blanco: van de la sensualidad a la rudeza sin ningún tipo de complejos.

Mucho tiempo mantiene los ojos ocultos detrás de su enmarañado fleco oxigenado, cerrados o clavados en un punto indefinido. Corazón centrífugo y Stonermilk, ésta de Björk, le permitieron tal debraye.

Su estancia en realidad fue corta pero la disfrutó.

“Vamos a tocar una canción que casi no tocamos, pero que la incluimos como sorpresa para esta pequeña serie de conciertos por México”, dijo para introducir Estoy volviendo.

Reencarnar sin duda fue la canción más emotiva, quizá porque muchos la ubican como otro de los sencillos del segundo álbum y de las últimas antes de despedir el show.

Perdonar es divino y Orgasms Won’t Come Easy If You Keep Doing That Belly Dance acabaron con uno de los momentos más esperados por Cerati, porque lleva en la cabeza que en México su papá siempre fue recibido como un compatriota más.

Muchos pidieron que cerrara con Automática lunática del primer disco Triptour. Algo que jamás sucedió. “No, esa mejor la dejamos para el DJ Set”, se disculpó, porque no tenía ganas de tocarla y creyó que ya había cumplido con un sueño más en su carrera.


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