Alberto Vieyra: El nomás comes y te vas y el no vas



La noche del 17 de marzo del 2002 Vicente Fox sostendría una conversación telefónica con su homólogo Fidel Castro en la que el mandatario mexicano revelaba todo su lacayismo hacia el gobierno de Washington encabezado por George Bush, este incidente diplomático pasaría a la historia como: “El nomás comes y te vas”

Trastocando todos los cánones de la diplomacia Vicente Fox tuteo de pe a pa en dicha conversación a Fidel Castro como tuteaba a todos los mexicanos. Un Tú que no es solidario ni de iguales, sino que era un Tú de patrón o de caporal, un Tú despótico. Este cuate parece que nunca leyó El Manual de Carreño ni mamó lo que sus abuelos le debieron inculcar de que a las personas mayores, de cierto rango o desconocidas no se les debe tutear, sino hablarles de usted. Es una regla de oro.

En esa histórica conversación telefónica Fidel Castro le anunciaba a Vicente Fox por cuestiones de seguridad y de estrategia que llegaría un jueves por la mañana para participar en la cumbre de Monterrey que se llevaría a cabo del 18 al 22 de marzo y en todo momento le habló de usted, según lo ordenan los protocolos diplómaticos. Después de ese grotesco episodio diplomático, Fox se derrumbó políticamente, nada volvió a ser igual.

¿Por qué hago historia? Mire usted, casi catorce años después al borrachín Felipe Calderón sucesor de Vicente Fox, el gobierno cubano le negó la entrada a Cuba y a este ni siquiera lo invitaron a comer, solo le dijeron en la línea aérea “No vas”.

¿Cuál fue la razón de ese feo desaire contra el tequilero ex mandatario mexicano? No se trata de cobro de facturas políticas ni de cuestiones etílicas. Lo que ocurrió fue que tanto Felipe Calderón como el Secretario de la OEA, Luis Almagro Lemes habían sido invitados a la entrega del premio “Oswaldo Payá, libertad y vida” Un galardón que otorga una organización de jóvenes por la democracia y que no está reconocido por el gobierno cubano, o si usted quiere, está prohibido por el régimen comunista. En otras palabras, a Raúl Castro le da ñáñaras que se hable de cuestiones electorales y democráticas en Cuba, a pesar de que ya se pasa el chicle con los halcones de Washington y que tarde o temprano obligarán a que en Cuba haya elecciones democráticas. Ese fue el meollo del meritititito meollo del asunto al que ahora buscan sacarle raja política.

Simplemente, el Sr. Felipe Calderón, con boleto de avión en mano recibió un papel que rezaba:

"Nos informa Inmigración de Cuba que pasajero FCH (Felipe Calderón) no está autorizado para entrar a Cuba y solicita que no sea documentado en vuelo AM451".

Claro que el incidente contra el ex presidente mexicano y el jerarca de la OEA ha desatado un sonado conflicto diplomático. Y lo menos que en círculos de la cancillería mexicana se dice es que fue una grosería.

Tanto Felipe Calderón como Almagro buscaron meterse en terreno barrido, como diría Pancho Villa, haciéndole el caldo gordo a una organización de jóvenes en pro de la democracia, pero debieron informarse los terrenos que iban a pisar para no quedar en vergüenza ante propios y extraños. Ya se ve que ambos personajes no tienen qué hacer y además están desinformados, no leen, no leen.

Cuba como cualquier otra nación del mundo, tiene todo el derecho de permitir o negar la entrada a su territorio de personas que les sean o no gratas. Simplemente aquí les dijeron no vas y no fueron. Se quedaron como Doña Nicolasa: “Peinadita y en su casa”.

Felipe Calderón y Almagro deberían dar gracias al cielo de que ya no vive el maestro Salvador Novo, quien solía recordarles a los politicastros sin quehacer aquella máxima de “La ociosidad es el vicio de todas las madres” El dicho es al revés, “La ociosidad es la madre de todos los vicios” pero Novo así se los recetaba.

Así que usted ¿Qué opina de los conflictos diplomáticos del nomás comes y te vas y el no vas?



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