Alberto Vieyra: Una guerra santa



En 1930 el mafioso Alphonse Gabriel Capone “Al Capone” quien solía visitar a cada rato el casino de Ensenada, en la mexicana Baja California comenzó a tener problemas con el gobierno norteamericano, a razón de haberse convertido en un potencial evasor del Fisco, y por ello, fue llevado a la cárcel.

Más de ocho décadas después, El candidato Republicano, Donald Trump, La Bestia Trumpiana, en uno de los debates televisados que sostuvo con Hillary Clinton reveló que no había pagado impuestos porque es demasiado vivo para cumplir con sus obligaciones fiscales.

¿A qué poderosa mafia pertenecerá La Bestia Trumpiana? ¿Será parte de esa maldita corporatocracia del Imperio capitalista del mal que lejos de pagar impuestos obtiene del Estado Millonarias tajadas, como marcan los cánones de la Economía Neoliberal? Recordaré que esa mafia empresarial de las nacionales y de las trasnacionales, no pagan impuestos allá ni aquí en México. ¿Recuerda usted cuando el borrachín Felipe Calderón reveló que los 400 grupos empresariales de México “rara, rara vez pagan impuestos? ¿Estamos ante una nueva mafia que gobierna en el mundo?

Porque la sola confesión de que La Bestia Trumpiana no paga impuestos porque es demasiado viva para evadir al Fisco la habría llevado a la cárcel y evitado que se convirtiera en un quebradero de cabeza para el mundo como el presidente número 45 de los EU. Lo primero que ese demonio hizo fue, agarrar a México de su puerquito. Es a la Nación a la que más insultos le ha propinado, comenzando por aquél que sostenía la tesis de que los mexicanos son delincuentes y la basura del mundo.

Pese a las injurias de malos amigos, nuestros gobernantes lo saludan con un apretón de manos.

Cinco días después de haber sido ungido como presidente de EU La Bestia Trumpiana firmaría la orden para la construcción del muro y declararía una guerra comercial contra México, una guerra que podría ser bendita para todos los mexicanos si es que este doloroso episodio logra unir a nuestros compatriotas. Si esto no logra la unidad nacional le aseguro que nadie, a menos que sea un patriota, la logrará.

La Bestia Trumpiana amenaza con imponer el 35% de impuestos a las mercancías hechas en México. Me parece que la política del ojo por ojo y diente por diente sería la mejor respuesta, es decir que todo lo hecho en Gringolandia pague impuestos en México, estaríamos tablitas.

Pero además, si La Bestia Trumpiana se pone más ruda, en el momento en que comience a construir el muro México podría nacionalizar empresas gringas asentadas en nuestro país. Eso sí les dolería en donde más duele: en el bolsillo.

Y ya encarrilados, México podría desconocer los tratados en materia de derechos de autor como son las patentes y marcas y prohibir a la llamada industria farmacéutica de la muerte, que sigue envenenando a los mexicanos con medicamentos caros y podría recurrir a la medicina de La India que es lo mismo, pero más barato. Pero además, si México tuviese gobierno, este sería el momento en que todo mundo, incluyendo a los indocumentados deportados por La Bestia Trumpiana echaran a andar el aparato productivo nacional para volver a ser autosuficientes en la producción de los alimentos que comemos.

Si La Bestia Trumpiana impone aranceles a productos mexicanos antes de dar por terminado EL TLC, se meterá en honduras, México promovería en las cortes internacionales millonarias demandas contra EU.

¿Verdad que bien podríamos estar ante una guerra comercial Santa que beneficie a todos los mexicanos?


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