Estados del sur seguirán pobres: Gobierno y privados les invierten cada vez menos capital, alertan



El Presidente Enrique Peña Nieto manejó el lunes pasado en una camioneta para inaugurar los 17 kilómetros del Libramiento Poniente de San Luis Potosí y posteriormente enfatizó que México está trabajando “para que sea un país verdaderamente atractivo para la inversión”. El martes 21 de febrero también dio luz verde a la autopista Tepic-San Blas y al Libramiento de Tepic, en Nayarit, donde habrá elecciones este año. “Lograr que venga la inversión nacional y extranjera es gracias a que tenemos infraestructura […] y buena conectividad”, dijo desde San Luis.

Sin embargo, investigadores destacaron que la pronunciada caída en la inversión pública a nivel nacional –un -30.7 por ciento que contrasta con el aumento de 0.5 por ciento en servicios personales– ahuyenta el flujo de la inversión extranjera directa en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, lo que sigue incentivando los altos índices de pobreza y desigualdad existentes en la región sur del país, una zona con focos de violencia y bajos niveles educativos.

En los últimos 17 años la Inversión Extrajera Directa (IED) en México ha acumulado más de 460 mil millones de dólares, equivalente a más de un tercio del PIB del país. Es, de hecho, entre la octava y la novena nación que más recibe en el mundo, destacó Cosmin Gabriel Bolea, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del oeste de Rumania e invitado en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

“El problema no es que no haya inversión extranjera, sino que está muy concentrada. Los primeros diez estados que reciben más del 70 por ciento de la Inversión Extranjera Directa son del centro y centro-norte. Los últimos diez estados son del sur o sureste y tienen solo el 6 por ciento de esa inversión”, aseguró en entrevista.

Eso hace que Guerrero, Oaxaca y Chiapas tengan niveles de desarrollo “realmente bajos” y se conviertan en estados “muy poco atractivos” para la inversión extranjera directa, agregó.

De 2000 a la fecha, Chiapas y Oaxaca suman 0.5 y 0.6 por ciento de IED. El economista Cosmin Gabriel Bolea atribuye este poco flujo a la falta de infraestructura física porque el país mira principalmente hacia el norte –donde es principalmente manufactura de poco valor agregado– por su alta dependencia con Estados Unidos, pero también enfatizó el bajo nivel educativo, el acceso a la salud y los focos de violencia en una zona donde hay poco empleo y la informalidad laboral es alta, destacó.

Solo en enero, las cifras oficiales reportaron 219 homicidios dolosos en Guerrero, 12 extorsiones y seis secuestros; 115 homicidios dolosos en Oaxaca, tres extorsiones y cuatro secuestros; y 143 homicidios dolosos, 12 extorsiones y cuatro secuestros en Chiapas. Guerrero es epicentro de grupos del crimen organizado.

La República mexicana, describió el académico, tiene una “Y” muy grande que parte del Valle de México y va hacia Querétaro, Guadalajara, Guanajuato, San Luis Potosí y Nuevo León. En la parte sur, sin embargo, la situación de infraestructura es muy deficitaria, aunque también es cuestión de terreno desfavorable.

El investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Kristóbal Meléndez Aguilar, por su parte aseguró que el gobierno “está apostando” a que la inversión venga principalmente del extranjero, pero los inversionistas internacionales buscan que la inversión pública contribuya en este desarrollo.

“Requieren que haya carreteras y demás sistemas de distribución para que puedan establecer su industria y comercio. Si no hay la infraestructura suficiente para poder vender sus productos, implica mayor riesgo y menor rentabilidad para sus negocios, lo cual los inhibe”, dijo en entrevista.


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