Alberto Vieyra: el otro 19 de Septiembre



¡Vaya memoria de la Tierra! Treinta y dos años después, en el otro 19 de septiembre, nos enseñó lo que jamás debemos olvidar los mexicanos: ser un pueblo solidario y no un pueblo solitario.

El terremoto del 85 ocurrió en la era del atraso y en medio de la inaudita indiferencia de los gobernantes encabezados por Miguel de la Madrid. Ese presidente de triste recuerdo se quedó cruzado de brazos en la comodidad de la residencia oficial de Los Pinos, el eEército en sus cuarteles, y sería el noble pueblo mexicano el que con sus manos, uñas, alma, corazón y vida enfrentó en solidaridad al desastre.

Esa inaudita indiferencia política de Miguel de la Madrid, haría que el PRI, en 1988, dejara de ser el gran partido hegemónico de México. Ese abandono del gobernante se lo cobraría, y muy caro, el pueblo de México en las urnas en 1988, cuando Carlos Salinas tuvo que usurpar la Silla Presidencial.

Éste átomo de la comunicación sería testigo de que el Ejército Mexicano salió de sus cuarteles muchas horas después de la tragedia, y en muchos casos sólo para entorpecer las labores de rescate a cargo de Ejércitos de héroes anónimos de ciudadanos. La mayoría de sus efectivos no se ocuparon de mover piedras, escombros, ni nada por el estilo; sólo parecían monigotes que, según me dijeron, estaban ahí para evitar la rapiña. Fue el pueblo el que llevó la batuta.

La radio, y en especial, la XEW, sería la gran compañera de los mexicanos.

Todavía no había computadoras, teléfonos celulares que registraran con inmediatez y en tiempo real lo que estaba ocurriendo. Los comunicadores teníamos que salir a los frentes siniestrados y regresar a la estación para transmitir las imágenes y vivencias del desastre.

Hoy, en el otro 19 de septiembre, el desastre en la Ciudad de México sería conocido inmediatamente en el mundo a través del internet; se tuvieron imágenes instantáneas de como la llamada, Ciudad de los Palacios, fue sacudida por el otro terremoto, que de no haber sido porque duró menos de un minuto, habría sido tan macabro como el de 1985 cuando sucumbieron más de 50 mil compatriotas.

Hay que reconocerlo; hoy el Presidente, Enrique Peña Nieto, llegaría sólo unas horas después a los lugares siniestrados y el Ejército también para formar en compañía de un pueblo solidario, estremecedoras cadenas humanas levantando escombros para rescatar sobrevivientes al son del Cielito lindo entonado por ese pueblo solidario.

Sin embargo, no faltarían escenas en las que algunos de los presidenciables como Aurelio Nuño y Miguel Ángel Osorio Chong, serían repudiados y corridos por ese pueblo unido que pareció decirles aquella máxima de “mucho ayuda el que poco estorba”. Ellos buscaban la foto con miras al 2018.

Otra vez la radio, y en particular el sistema Radiopolis con la XEW, ha jugado un papel fundamental como la gran compañera del pueblo de México, aunque no faltarían algunos comunicadores desmemoriados que llegaron a afirmar que durante el terremoto del 85 serían rescatadas algunas víctimas 10 días después. ¡Falso! Los llamados niños milagro serían rescatados de entre los escombros del Centro Médico Nacional 7 días después.

Para este comunicador y todos los mortales que ahí estábamos presentes, ese momento sería indescriptible e indeleble. Y no cabe duda que, como decía el poeta Juan de Dios Pesa: “A veces al reír se llora”

La historia del otro 19 de septiembre aún no se escribe, pero el desastre nos deja en claro que la madre naturaleza tiene memoria de elefante y nos recuerda lo que jamás debemos olvidar los mexicanos: “La solidaridad”.


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