El alfarismo enfrenta su mayor prueba en Jalisco



Desde las elecciones estatales de julio del 2012, cuando el entonces candidato del partido Movimiento Ciudadano (MC), Enrique Alfaro Ramírez, estuvo a cuatro puntos del porcentaje de votos obtenidos por el ahora gobernador Aristóteles Sandoval, comenzó a construir su candidatura a la gubernatura del estado para el 2018 y se ha colocado desde ese tiempo como el candidato inevitable y el personaje a vencer.

Para febrero del 2016 alcanzaba 62% de intención de voto, seguido muy lejos por Arturo Zamora del PRI con 29%, Pedro Kumamoto con 23%, Pablo Lemus con 19 y Miguel castro con 17%, según una encuesta realizada por el periódico Mural; sin embargo, en noviembre del 2017 el mismo periódico publicó una encuesta según la cual Alfaro registró 39%, Arturo Zamora 21% y Carlos Lomelí de Morena 8 por ciento.

Eso quiere decir que el presidente municipal con licencia de Guadalajara ha perdido fuerza como aspirante, producto del desgaste ocasionado por el ejercicio del gobierno, aunque hay quienes aseguran que es por ciertas actitudes de candidato sobrado.

Lo cierto es que el también ex presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga logró capitalizar el voto anti-PRI que hay en el estado, el mismo que le había permitido lograr al PAN alcanzar el gobierno de la entidad.

A diferencia de lo que ocurrió a escala federal donde PAN, PRD y Movimiento Ciudadano establecieron una alianza para postular a Ricardo Anaya como candidato común a la Presidencia, en Jalisco MC va sólo con Alfaro Ramírez, quien incluso participó en la construcción de la alianza federal, pero se negó a ir en coalición para el gobierno estatal.

De hecho, los negociadores de MC en Jalisco doblegaron a los del PAN para aceptar sus condiciones. En ese estado esos tres partidos van coaligados en 74 de los 125 municipios, principalmente van donde el PRI es gobierno, por lo cual el mayor afectado de esa alianza sea el partido tricolor.

Actualmente en el Congreso local MC tiene una bancada de 13 diputados, igual que el PRI, mientras que el PAN sólo cinco escaños, el PRD dos, PVEM tres, Nueva Alianza uno y dos independientes. Asimismo, de los 125 municipios el PRI gobierna 61, PAN 24 y MC 24 y los restantes, divididos entre la alianza PAN-PRD (5), PT, Nueva Alianza, Humanista y el PES. El crecimiento que ha registrado MC se explica en gran medida por el alfarismo, lo cual constituye a la vez una de sus principales debilidades, al no haber logrado construir más cuadros.

En ese sentido, el analista Diego Petersen, señala que no hay una estructura, sino un montón de círculos en torno a la figura de Alfaro Ramírez. “No hay una estructura de partido, sino que todas las decisiones son en función del proyecto de Alfaro”.

El ahora aspirante a gobernador opera con un grupo compacto de cinco o seis colaboradores que lo acompañan desde que fue presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga. Por ello, uno de sus principales retos es construir una estructura de cuadros que le permitan, llegado el momento, implementar un proyecto de gobierno.

Por su parte el analista Enrique Toussaint considera que el crecimiento de MC en la entidad se explica en cierta medida por la crisis del panismo que originó que mucho voto antipriista queda huérfano y opta por el alfarismo.

El alfarismo tuvo la virtud de hacer sentido para ciudadanos de sectores, tanto de la derecha como de la izquierda, así como activistas de organizaciones de la sociedad civil e incluso grupos de empresarios.“Su mensaje es claro: somos la opción honesta ante la crisis del PAN y somos una solución eficaz contra la gestión del PRI”.

Además, Toussaint destaca que Alfaro desata simpatías y antipatías. Para unos es el político del cambio, de la firmeza y la transformación, pero para otros es un líder gatopardista que representa la continuidad del sistema.

Lo cierto es que, desde su aparición en el 2009 como alcalde de Tlajomulco, comenzó a transformar la correlación de fuerzas en el estado. Se adueñó de la oposición al PRI. Es alguien que rompe el bipartidismo PAN-PRI que construyó un personaje político que le ha redituado.

Su triunfo parece depender sólo de que no cometa errores. Sin embargo enfrenta varios retos: comprobar que la fuerza del personaje Enrique Alfaro logre tener penetración más allá de las zonas urbanas de Jalisco y demostrar que Movimiento Ciudadano fue capaz de construir una estructura de movilización y electoral en todo el estado.

Además, la elección dirá si el ejercicio de gobierno en la capital le significó un desgaste en su personaje político.

PRI OPTÓ POR EL ASPIRANTE MÁS PARECIDO A MEADE El PRI decidió construir su candidatura a la gubernatura del estado en torno a Miguel Castro Reynoso, quien se desempeñaba como secretario de Desarrollo e Integración Social del gobierno del estado. Su misión es mantener la gubernatura luego de que el tricolor recuperara esa oposición en la elección del 2012 que el PAN mantuvo desde 1995 cuando ganó Alberto Cárdenas Jiménez.

En Guadalajara lo consideran como la persona que, guardadas las distancias, se parece más al candidato presidencial del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade. Fue presidente municipal de Tlaquepaque en dos ocasiones. Se ha mantenido distante de escándalos de corrupción.

Cuando fue líder del Congreso del estado impulsó recortes a gastos públicos, lo que en principio le había generado una serie de dificultades al interior de su propio partido, pero en las semanas previas a la decisión de quien sería el abanderado priista lo redituaron.

Mantiene una buena relación con el gobernador, Aristóteles Sandoval, aunque nunca ha sido de su grupo compacto. Mientras el actual mandatario era presidente municipal de Guadalajara, él era alcalde de Tlaquepaque.

Algunos analistas consideran que uno de los principales problemas del mandatario estatal es que no logró “crecer” a cuadros que pudieran constituir opciones importantes para sucederlo.

Hasta antes de la decisión final priista, entre los más destacados en las encuestas que miden la intención del voto estaba el líder nacional de la CNOP, Arturo Zamora, quien ya fue candidato a gobernador en el 2006 cuando perdió con el panista Emilio González Márquez; el ex fiscal general del estado, Eduardo Almaguer, pero tenía en contra los malos resultados del gobierno actual en materia de seguridad.

El problema que enfrenta el virtual abanderado Castro Reynoso es la baja aceptación entre los ciudadanos que reflejan las encuestas, donde Movimiento Ciudadano aparece en primer lugar.

Algunos analistas señalan que lo que busca el PRI no es ganar la elección, sino el mayor número de votos no sólo para mantenerse como una de las principales fuerzas políticas en la entidad, así como para construir con sufragios al candidato a la Presidencia, José Antonio Meade.

Jalisco representa el cuarto padrón electoral más importante a escala nacional, sólo superado por el Estado de México, Ciudad de México y Veracruz.

Prácticamente todas las encuestas electorales ponen al PRI entre 15 y 20 puntos debajo de MC.

A diferencia de otras entidades en Jalisco el gobernador no tiene un voto de descalificación tan acentuado. Su nivel de aceptación es de 62 por ciento.

Esta vez el PRI no irá en alianza con el PVEM, quien le entregó su candidatura a Salvador Cosío, hijo del exgobernador Guillermo Cossio, quien había manifestado su intención de construir una candidatura independiente y andaba juntando las firmas respectivas. En el 2012 los votos del Verde significaron el triunfo para Aristóteles Sandoval.

ACCIÓN NACIONAL SE DESVANECE El PAN en Jalisco enfrenta una debacle, al menos desde el 2012 cuando MC y más propiamente Enrique Alfaro lo envió al tercer lugar como fuerza política en la entidad. Ese año su candidato a la gubernatura, Fernando Guzmán Pérez Peláez, alcanzó sólo 20% de los votos, es decir, 18% menos que el ahora gobernador priista Aristóteles Sandoval.

Algunos analistas atribuyen el desfondamiento del PAN en la entidad a que éste creyó que había logrado construir un voto panista, cuando en realidad lo que había capitalizado era el voto anti-PRI. Actualmente los niveles de aceptación del PAN son de menos de 10 por ciento.

El problema apremiante en las filas panistas es que debido a que no habrá una alianza con el PRD y MC a la gubernatura no tienen candidato. En ese contexto se mencionan como aspirantes a la candidatura a su líder estatal, Miguel Ángel Martínez Espinosa y el expresidente de Coparmex, José Medina.

En tanto, el PRD en Jalisco es un partido minoritario ligado al grupo de la Universidad de Guadalajara del cual sólo se espera que se presente a la elección para mantener el registro y alguna posición en el Congreso estatal.

MORENA VA CON MILLONARIO Morena, que en el estado está integrado principalmente por un grupo proveniente del PRD y después se fue al MC, postulará a Carlos Lomelí, quien desde octubre pasado fue nombrado coordinador de Organización en la entidad.

Se trata de un diputado federal plurinominal con licencia y empresario que se dedica mayoritariamente a vender medicamentos al gobierno. En el 2006 fue precandidato del PRD a la gubernatura y luego candidato a senador.

ENRIQUE ALFARO RAMÍREZ • Nació en Guadalajara Jalisco el 20 de junio de 1973.

• Es ingeniero civil por el ITESO y maestro en Estudios Urbanos por El Colegio de México.

SE HA DESEMPEÑADO COMO: • Diputado local.

• Presidente municipal de Guadalajara

• Presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga.

diego.badillo@eleconomista.mx


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