¿Quién ganó el segundo debate presidencial? Esto dice un grupo de columnistas



CREEMOS QUE IMPORTA POR... Porque ganar un debate significa poder aspirar a subir en la intención de voto El segundo debate presidencial de 2018 ya quedó en el registro y los cuatro candidatos presidenciales pudieron mostrarse ante la ciudadanía en un novedoso formato, pero la pregunta del millón es: ¿quién ganó el encuentro?

Esto es lo que escriben este lunes varios columnistas de los principales medios de circulación nacional.

LA SEGUNDA VUELTA Para Raymundo Riva Palacio en El Financiero, el segundo debate fue el arranque de una segunda vuelta electoral por la vía de los hechos, donde quienes no quieren que camine el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social) Andrés Manuel López Obrador solo hacia Palacio Nacional, se verán en la encrucijada de respaldar al segundo lugar consolidado y sacrificar a los demás.

"Es tan simple como cruda la alternativa: si la gangrena impide la salud del cuerpo, esa gangrena –el tercer y cuarto lugar–, tiene que ser amputada. Si no se hace, el cuerpo se pudrirá y López Obrador será presidente el 1 de diciembre". El columnista aseguró que el segundo debate no modificó las tendencias de voto ya que López Obrador, con bastante seguridad, se mantendrá muy arriba de las preferencias electorales, seguido de Anaya, que sube puntos porcentuales de manera inofensiva para el puntero, y de Meade, que mantiene una tendencia a la baja.

"La segunda vuelta prácticamente está definida entre López Obrador y Anaya, donde los priistas –con el presidente Peña Nieto a la cabeza– tendrán que decidir qué es lo más importante, respaldar a quien les ha dicho cotidianamente corruptos pero que continuará con las reformas emprendidas en el sexenio, como Anaya, o darle el apoyo a López Obrador, que probablemente modificará o sepultará buena parte de las reformas peñistas, pero con quien no tienen agravios personales. La decisión será definición. No es fácil, pero está clara", agregó Riva Palacio.


ANAYA GANÓ Salvador Camarena asegura que a Ricardo Anaya le fue bien anoche en el encuentro en Tijuana, pero su campaña no prende porque no tiene roce: el recuento de actividades proselitistas diagnostica el mal.

"El panista es un candidato, en el mejor de los casos, telegenético, que se refugia en spots: en 50 días de campaña ha tenido solo 29 mítines y ha visitado apenas 19 estados. López Obrador en cambio lleva 120 mítines y 27 estados visitados. Hasta Meade supera al queretano, el doble de mítines (58) en 24 entidades". El columnista del periódico El Financiero destacó que López Obrador confirmó algo en el segundo debate presidencial: que estos eventos no son lo suyo.

"Rígido, repetitivo, sin espontaneidad, sin profundidad. Pero, es el único que no ha dejado de crecer en las encuestas", dijo Salvador Camarena sobre AMLO.

El periodista agrega que Anaya trae guantes, tira golpes pero, salvo en los debates, nadie lo ve.

"Como en su minispot de ayer, donde se le ve pegarle a la pera, es un candidato sin público, sin emoción, sin campaña, pues", concluye Camarena.

Los memes que nos dejó el segundo debate presidencial AMLO GANÓ Para Federico Arreola de SDP Noticias, López Obrador ganó el segundo debate porque respondió con humor a las agresiones, que no le hicieron daño, sino que, por haber sido expresadas con excesiva agresividad —fue el caso de Anaya en casi todas sus intervenciones—, terminaron por favorecer al candidato de Morena.

"Se vio muy buen Andrés Manuel cuando escondió su cartera para que no se la fuera a robar Ricardo Anaya. Y se vio todavía mejor cuando, sin complejos, abrazó a Meade después de que El Bronco Rodríguez le pidiera ese gesto al tabasqueño". Arreola agrega que AMLO también resultó victorioso porque sus rivales no le hicieron daño, por lo que podrá seguir con toda comodidad encabezando, con prácticamente 20 puntos de ventaja, todas las encuestas.

AMLO PERDIÓ Pablo Hiriart destaca que AMLO resultó "patético", sin una sola idea más que acabar con la corrupción como si fuera una pomada contra la siembra de amapola en Guerrero y para defender migrantes en Estados Unidos.

"Esta vez López Obrador quiso debatir y lo único memorable fue decirle Rickín canallín a Ricardo Anaya y señalar que le quería robar la cartera. Lo anterior, ¡en un debate presidencial! Qué pobreza. Qué nivel. El columnista escribe que Meade y Anaya van separados en esta elección pero que López Obrador mostró su ignorancia respecto a lo que es el mundo, a la solución de los problemas del país, al mejoramiento de la relación con Estados Unidos.

"La ciudadanía decidirá. Pero lo que vimos anoche fue el borde del precipicio en que vamos a caer si volvemos a las soluciones que fracasaron y el país queda en manos de alguien que piensa que México tiene un solo problema", destacó Hiriart.


GANÓ MEADE Pascal Beltrán del Río del periódico Excélsior considera que si hubiese que declarar a un ganador por el conocimiento de los temas de migración y política exterior en los que debía centrarse el debate, José Antonio Meade se llevaría el título "de calle".

"Sin embargo, no logró anclar un solo elemento de discusión y quedó marginado del pleito personal que rápidamente se estableció entre López Obrador y Anaya. El tabasqueño sólo se ocupó de él para decirle que representaba lo mismo que Anaya". El columnista agregó que si por algo será recordado este debate será por ser el menos acartonado de todos.

"Para bien y para mal, la espontaneidad fue la tónica del cotejo. Se notó tanto en el tiempo de duración –que se pasó por casi diez minutos de lo que estaba programado– como por lo redundante de algunos ángulos del tema migratorio. Sin duda debe destacarse que éste fue el primer encuentro de candidatos presidenciales en el que los participantes se dicen cosas a la cara y no mientras sonríen a la cámara", concluye Beltrán del Río.


MALA NOCHE PARA AMLO Jesús Silva-Herzog Márquez escribe en Reforma que fue una mala noche para López Obrador, aunque el analista duda que esto afecte la carrera del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia a la Presidencia de México.

"Se le vio nuevamente torpe, incapaz de escuchar a los otros, incapaz de responder preguntas concretas y de reaccionar con mínima agilidad". Silva-Herzog destacó que que quien mejor se desenvuelve en los debates es Ricardo Anaya, porque el candidato panista tiene la disposición a escuchar preguntas, a recibir críticas y está atento a lo que sucede en el foro.

"Tiene un perfecto control de su dicción, no tropieza con la boca, está libre de muletillas. Se muestra preparado y con disciplina. Sabe improvisar. Puede desplazarse de la anécdota que comunica emociones, al dato que refuerza un argumento y al ataque certero. Es el único de los participantes que parece disfrutar del debate, que se crece con el cuestionamiento. Anoche pudo distribuir ataques a sus dos adversarios". Pero no todo es miel sobre hojuelas para Anaya, destaca el analista, ya que en el talento del candidato presidencial, hay un histrionismo que parece hueco.

"La suya es una teatralización eficaz pero insustancial. Ninguna idea queda de su participación de anoche. Por eso es poco duradero el impacto de las palabras de Anaya. Lo que admiramos en su desempeño es la impecable preparación de un locutor de infomercial", concluye Jesús Silva-Herzog.

NADA PARA NADIE Salvador García Soto escribe en El Universal que en el segundo debate presidencial no hubo un ganador claro o contundente.

"Mostró, sí, a un Ricardo Anaya que vuelve a ser el más hábil y puntual a la hora de moverse y expresarse, a un José Antonio Meade muy preparado y mejor articulado, pero que no le alcanza para vencer su pesada losa del PRI-Peña y a un Andrés Manuel López Obrador que llegó y salió del debate en su condición de puntero-favorito y que esta vez se defendió de los ataques, pero no con propuestas claras, sino con frases chistosas". García Soto agrega que si el segundo debate se definiera en términos boxísticos, sería una pelea que tendría que definirse por decisión, pero que tuvo dos peleadores estelares que se dieron con todo: AMLO y Anaya.

En ese tenor Jorge Fernández Menéndez del periódico Excélsior escribió que aunque el debate exhibió carencias y luces de los candidatos, no cree que haya cambiado demasiado las cosas y será muy difícil que muchos cambien sus votos después del evento.

"Es verdad que López Obrador no dijo casi nada, más allá de un momento de arrebato contra Ricardo Anaya al que llamó canallita, pero, sin duda, ni la seguridad ni la frontera son temas en que el candidato de Morena es fuerte. Para todo, la solución es su llegada al poder, que acabará mágicamente con la corrupción de la “mafia del poder” que es responsable de todo". Fernández Menéndez considera que el segundo debate deja pendiente el tema central: quién estará en condiciones de polarizar las elecciones contra López Obrador.

"Ahí siguen Anaya y Meade en la pelea. El postdebate será más importante que el debate", agrega el columnista.


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