TARJETA AMARILLA.

COLUMNA DE PE A PA

Por: Alberto Vieyra Gómez. info@agenciamn.com AMN. – AMLO comienza a quedarse solo. El magnate Ricardo Salinas Pliego, uno de sus grandes aliados políticos le ha declarado la guerra sucia y como en el fútbol cuando hay juego sucio, el árbitro saca la tarjeta amarilla que corresponde a una amonestación, en espera de que el infractor le baje a su juego sucio o de plano le saque la tarjeta roja para mandarlo a las regaderas. Sí, AMLO y Salinas Pliego quien pertenece a las ponzoñosas células del Opus Dei, dueño de TV Azteca, Banco Azteca y Elektra se traen un pleitazo casado entre comadres y en los altos círculos del poder político mexicano se habla de traiciones. ¿Quién traicionó a quién? Ahí le va: Se dice en voz baja que AMLO había privilegiado al dueño de Elektra y de Banco Azteca, para que a través de esa institución bancaria se hicieran millones de transacciones para allegarles a ninis, personas de la tercera edad y en general a toda la clientela electoral de AMLO, sus dádivas clientelares, pero después le pintaron un violín a Salinas Pliego pues AMLO creo el llamado Banco del Bienestar, a través del cual se harán llegar las dádivas de López Obrador. Además, se sabe que, hasta el sexenio de Peña Nieto, Salinas Pliego recibía del gobierno más de 7 mil millones de pesos por cuestiones publicitarias en TV Azteca y en el sexenio de AMLO nomás no ve claro el extremista empresario fifí. Así las cosas, Salinas Pliego ordeno a su alfil predilecto Javier Alatorre arremeter contra el régimen amlista recomendando a la población mexicana a no obedecer las medidas preventivas contra el Coronavirus, recomendadas por el vocero de la pandemia, el reciclado Hugo López- Gatell Ramírez. El palo dado por TV Azteca dolió en Palacio Nacional y dicen allá en mi tierra que “palo dado, ni dios lo quita”, y el mesías tropical se vería obligado a ordenar a doña Olga Sánchez Codero, titular de gobernación enviar a Salinas Pliego un extrañamiento por el pésimo tratamiento dado a la información oficial, pero AMLO no tuvo el valor civil de sacarle la tarjeta roja a TV Azteca, argumentado que Alatorre es su amigo y que en éste caso el régimen amlista privilegia “la libertad de expresión”. Sí, AMLO trata con pinzas a su ex aliado, que como su enemigo político podría convertirse en una feroz piedrota en el zapato que no lo dejará ni respirar hasta el día que dure su mandato o a lo mejor antes. Y antes que a TV Azteca el gobierno amlista que esta arremetiendo con la prensa mexicana, le saco la tarjeta roja a los editores de “El Diario de Chihuahua” y “El Diario de Ciudad Juárez” por haber publicado fotografías con cuerpos de víctimas de covid-19 que atribuyeron a hospitales en la entidad cuando, en realidad, correspondía a Ecuador, lo que motivó un apercibimiento de la dependencia, así como la descalificación presidencial en la mañanera de Palacio. ¿Por qué AMLO no le apretó las tuercas a Salinas Pliego de la misma manera que lo hizo con los editores de Chihuahua? ¿Por cinco razones? ¿Si por cinco razones sólo le saco la tarjeta amarrilla a Salinas Pliego, AMLO sería capaz de expropiar TV Azteca, es decir la segunda red de televisión más importante de México, que Carlos Salinas de Gortari entrego en charola de plata al dueño de Elektra, quien se niega rotundamente a cerrar sus tiendas como lo mandata la tercera fase por la pandemia? ¿Sería capaz de echarse semejante alacrán encima?

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