Un Djokovic soberbio iguala la final ante Nadal



Rafa Nadal y Novak Djokovic, uno y dos del mundo, frente a frente en Australia. El duelo soñado de la ATP para la final era una realidad. El cara a cara más repetido del tenis moderno -hasta en 54 ocasiones hasta hoy- vivía un nuevo episodio de una batalla en la que Djokovic cuenta con una ligera ventaja (28 victorias frente a 26). La motivación para Nadal era romper una racha de derrotas ante el serbio en pista rápida que se remonta al Abierto de Estados Unidos de 2013. El partido, como era de esperar, hizo honor a su historia y no defraudó a nadie, sobre todo por el soberbio nivel mostrado por Djokovic y a raíz de que Nadal despertara en el segundo set.


La victoria de Roberto Bautista ante Dusan Lajovic había dejado sin margen a Serbia, que confiaba en Djokovic para seguir teniendo opciones de pelear por la Copa ATP. Y Djokovic respondió a los suyos. Si antes contábamos que el público de Sidney, mayoritariamente serbio, se había entregado Lajovic, rival de Bautista, con el de Nadal no iba a ser menos, siendo constantes los gritos de «Nole, Nole». Sobre la pista, un espectáculo que cumplió con las expectativas. Djokovic terminó llevándose el partido en el tie break (6-2, 7-6), poniendo la igualada en el marcador de la final (1-1).


Nadal comenzó el encuentro sirviendo y anotándose los dos primeros puntos, pero Djokovic pronto dio muestras del partidazo que iba a firmar. El serbio remontó y rompió el saque al español. Haciendo valer su gran revés y con una derecha especialmente acertada, Djokovic comparecía con las ideas claras ante un Nadal frío y fallón. En el quinto juego, de hecho, el español llegó a acumular hasta tres dobles faltas, lo que por otra parte no le impidió anotárselo al marcador. Pero la evidencia estaba ahí: Nadal no estaba cómodo.


Así las cosas, Djokovic volvió a romperle el saque en el séptimo juego y se acabó llevando la primera manga por 6-2, en un set que dejó una imagen atípica, con un Nadal reprochando al árbitro la actitud de una parte del público. Las cosas no iban como quería el español.


Mejoría notable de Nadal

En el segundo set se le calentaron las piernas al español. Tras dar demasiadas facilidades, Nadal no estaba dispuesto a ponerle las cosas tan sencillas a Djokovic. Mejoró su saque, y aunque su rival no bajó el listón, el español sí supo corresponderle subiendo su juego. El único ace anotado en el primer set pasaron a ser cuatro en el segundo. Remaba a contracorriente, sí, pero Nadal parecía saber hacia dónde se dirigía.


El sexto juego fue un punto de inflexión. Después de que ambos hubiesen ganado los cinco anteriores sin apuros, este se fue hasta los catorce puntos. Sacaba Djokovic y Nadal dispuso de hasta cinco oportunidades de break, pero fue el serbio quien se terminó llevando el gato al agua. Con 3-3 en el marcador estaba claro que el partido estaba lejos de ser el de la primera parte.


Djokovic lucía su resto mientras Nadal daba muestras de empezar a llegar a pelotas imposibles para cualquier otro. Con 5-5, sirviendo el español, Nole gozó de hasta dos bolas de break, pero Nadal resistió y terminó volviendo a ponerse por delante. En pista, el nivel era tal que ambos jugadores se dedicaban aplausos mientras el público, consciente del espectáculo, empezaba a celebrar las heroicidades sin importar la nacionalidad. Fue, posiblemente, el mejor juego del torneo, que terminó con un Nadal eufórico gritando hacia los suyos.


Viendo el rendimiento de ambos, no cabía otro desenlace para el apasionante segundo set que el tie break. Aquí Djokovic estuvo más acertado que Nadal y terminó por llevarse el partido, igualando la final. El serbio terminó el segundo set con ocho aces, más otros cuatro de la anterior manga. Por momentos fue un vendaval contra el que fue muy difícil combatir. La final de la Copa ATP 2020 se decidirá en los dobles.

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